El embarazo es un momento emocionante lleno de cambios en el cuerpo. Muchas futuras mamás desean tener un parto natural y, al mismo tiempo, les preocupa cómo prevenir las estrías que pueden aparecer a medida que la barriga crece. La buena noticia es que una preparación adecuada –tanto física como mental– puede ayudarte a sentirte lista para el gran día y a cuidar tu piel durante el proceso. En este artículo amigable y accesible te explicamos paso a paso cómo preparar tu cuerpo para un parto natural y evitar estrías. Hablaremos de la importancia de estar en forma y tranquila, qué ejercicios hacer, cómo alimentarte para nutrir tu piel, cuidados antiestrías, suplementos esenciales, técnicas de relajación ¡y más! Vamos a ello.
Importancia de la preparación física y mental para un parto natural
Preparar tu cuerpo y tu mente durante el embarazo puede marcar una gran diferencia en tu experiencia de parto. Desde el punto de vista físico, mantenerse activa y en forma te ayuda a fortalecer los músculos y a mejorar la resistencia. Esto se traduce en partos más llevaderos: las mujeres embarazadas que hacen ejercicio suelen tener trabajos de parto más rápidos y con menos complicaciones, además de una recuperación posparto más fácil
. En otras palabras, estar físicamente preparada te da la resistencia y la fuerza para afrontar mejor un parto natural.
La preparación mental es igualmente importante. Informarte sobre el proceso del parto y entender qué ocurrirá en cada etapa te dará confianza. Muchas mamás asisten a clases prenatales o cursos de preparación al parto, donde profesionales de la salud (matronas, doulas, etc.) explican qué va a pasar cuando llegue el momento. Con esta información, es más fácil vencer el miedo a lo desconocido y sentirse empoderada
. Dedicar tiempo a prepararte mentalmente –ya sea leyendo, yendo a clases o practicando meditación– te ayudará a reducir la ansiedad y a encarar el parto con una actitud positiva.
En resumen, un cuerpo entrenado y una mente tranquila crean el combo perfecto para un parto natural más fluido. Te sentirás más segura de tus capacidades y más fuerte físicamente. A continuación, veamos qué ejercicios y cuidados específicos puedes incorporar durante tu embarazo.
Ejercicios recomendados para fortalecer el cuerpo y mejorar la elasticidad
La actividad física regular durante el embarazo es muy beneficiosa, siempre que tu médico lo apruebe y no exista ninguna complicación. El ejercicio te ayuda a aliviar molestias, controlar un aumento de peso excesivo y preparar tus músculos para el parto
. Además, estar en forma favorece el tono muscular y la resistencia, aspectos clave que te ayudarán a afrontar mejor las contracciones y el trabajo de parto
. Incluso contribuye a mantener la piel más elástica, reduciendo el impacto del estiramiento en tu cuerpo
Algunos ejercicios recomendados durante el embarazo para fortalecer tu cuerpo y mejorar su elasticidad son:
- Caminar regularmente: Es una actividad cardiovascular suave que mejora tu resistencia sin impacto fuerte en las articulaciones. Caminar 20-30 minutos al día te mantiene activa, mejora la circulación y aporta oxígeno tanto a ti como a tu bebé.
- Nadar o hacer ejercicios en el agua: La natación es ideal durante el embarazo, ya que en el agua el peso del cuerpo se siente menor. Nadar fortalece todo el cuerpo, alivia la tensión en la espalda y caderas, y mejora tu capacidad aeróbica. Una alternativa similar es usar una bicicleta estática con moderación.
- Yoga prenatal y estiramientos: El yoga especial para embarazadas ayuda a flexibilizar músculos y ligamentos, mejorando la movilidad de tu pelvis. También enseña técnicas de respiración y posturas beneficiosas para el parto. Los estiramientos suaves mantienen tu cuerpo ágil y pueden reducir molestias musculares.
- Ejercicios de Kegel (suelo pélvico): Los Kegels consisten en contraer y relajar los músculos que rodean la vagina y la uretra. Fortalecer el suelo pélvico te ayuda a sostener mejor el útero y puede prevenir incontinencia urinaria. Además, un suelo pélvico firme pero flexible favorece el paso del bebé al nacer, reduciendo el riesgo de desgarros. Intenta hacer series de Kegels todos los días.
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Sentadillas y posturas en cuclillas: Ponerse en cuclillas abre la pelvis y facilita la bajada del bebé en el canal de parto. Practicar sentadillas durante el embarazo puede ayudarte a adoptar esta posición de forma más cómoda cuando estés de parto. Puedes hacer sentadillas apoyada en la pared con ayuda de un balón (pelota suiza) o simplemente manteniendo la espalda recta. Estas posturas fortalecen piernas y pelvis.
- Masaje perineal (en las últimas semanas): A partir de la semana 34-36, muchos profesionales recomiendan realizar masaje perineal en la zona entre la vagina y el ano. Este masaje, con aceite adecuado, ayuda a flexibilizar el periné y puede disminuir la probabilidad de desgarros o episiotomía en un parto vaginal. Dedica unos minutos al día a masajear suavemente esta área para mejorar su elasticidad.
Antes de iniciar cualquier rutina, consulta con tu médico para asegurarte de que esos ejercicios son seguros en tu caso, especialmente si tienes un embarazo de riesgo. Recuerda escuchar a tu cuerpo: ejercítate de forma moderada, sin llegar al agotamiento. Con constancia, notarás cómo mejoras tu postura, duermes mejor y te sientes más preparada físicamente para el nacimiento. Incluso después del parto, haber hecho ejercicio te facilitará la recuperación.
Alimentación adecuada para la salud materna y la piel
Una buena alimentación durante el embarazo te proporciona la energía y los nutrientes que tú y tu bebé necesitáis, a la vez que ayuda a mantener tu piel en buenas condiciones. La dieta de una embarazada debe ser sana, variada y equilibrada, poniendo énfasis en alimentos frescos y nutritivos. Esto no solo contribuye a la salud general, sino que también puede influir en la elasticidad de tu piel y en la prevención de estrías.
Algunos consejos de alimentación saludable para cuidar de ti y de tu piel son:
- Mantén una buena hidratación interna: Bebe abundante agua todos los días (al menos unos 2 litros entre agua, infusiones suaves o zumos naturales). Estar bien hidratada desde el interior ayuda a que tu piel mantenga su elasticidad y esté menos propensa a las estrías.
- Consume suficientes vitaminas y minerales: Las vitaminas A, C y E son aliadas de la piel, ya que favorecen la producción de colágeno y la regeneración cutánea. Incluye en tu dieta muchas frutas y verduras de distintos colores –por ejemplo, zanahorias, batata y espinacas (vitamina A), cítricos, kiwi y fresas (vitamina C), aguacate, almendras y aceite de oliva (vitamina E)–. Estos nutrientes mantienen tu piel nutrida y flexible.
- Proteínas de calidad a diario: La proteína es esencial para el crecimiento del bebé y para la reparación de tejidos en mamá. Además, aporta aminoácidos necesarios para formar colágeno en la piel. Procura tomar al menos un par de raciones de proteína al día. Buenas fuentes son carnes magras, pollo, pescado, huevos, legumbres y frutos secos. Si sigues una dieta vegetariana o vegana, combina legumbres con cereales integrales para obtener proteínas completas, y considera asesorarte con un nutricionista.
- Grasas saludables: Incorpora fuentes de omega-3 y otras grasas buenas, como pescado azul (salmón, sardinas), nueces, semillas de chía o lino y aceite de oliva. Los ácidos grasos esenciales ayudan a mantener la piel flexible y bien nutrida. El omega-3 también es beneficioso para el desarrollo cerebral de tu bebé.
- Alimentos ricos en zinc y otros antioxidantes: Minerales como el zinc contribuyen a la regeneración de la piel. Lo encuentras en carnes, mariscos, legumbres y semillas (calabaza, girasol). Igualmente, alimentos con antioxidantes (arándanos, espinacas, té verde) protegen las células de la piel del daño. Una dieta equilibrada y rica en nutrientes antioxidantes mantiene la piel más resistente a los cambios.
- Controla el aumento de peso de forma gradual: Es normal y necesario ganar peso en el embarazo, pero subir demasiado en poco tiempo puede favorecer la aparición de estrías. Sigue las recomendaciones de tu médico sobre cuánto peso ganar según tu constitución. En general, se sugiere no engordar más de unos 12 kilos en todo el embarazo, aunque esto varía según cada mujer. Una ganancia de peso gradual da tiempo a que la piel se estire lentamente. Lleva un control regular en tus visitas prenatales y mantén una dieta nutritiva sin “comer por dos” en exceso.
Recuerda que una alimentación adecuada no solo cuida tu piel, ¡sino también tu bienestar y el desarrollo de tu bebé! Si comes bien, tendrás más energía, menos molestias como acidez o hinchazón, y estarás aportándole a tu pequeño todo lo que necesita para crecer sano. Siempre consulta con tu profesional de salud antes de hacer cambios drásticos en la dieta, especialmente si tienes condiciones como diabetes gestacional u otras necesidades especiales.
Cuidados de la piel para prevenir estrías
Las estrías del embarazo aparecen cuando la piel se estira rápidamente y las fibras de colágeno y elastina de la dermis (la capa interna de la piel) se rompen. Suelen salir en la barriga, los senos, muslos o glúteos. Aunque factores genéticos y hormonales pueden influir (algunas pieles son más propensas que otras), hay varias medidas preventivas que puedes tomar para minimizar su aparición. Es importante saber que ningún método es 100% infalible para evitar estrías, pero cuidar la piel de forma constante puede marcar una gran diferencia. Estos cuidados, además, mantienen tu piel saludable y más cómoda a medida que se expande.
A continuación, consejos prácticos para el cuidado de tu piel durante el embarazo:
- Hidratación diaria de la piel: Aplicar crema hidratante o aceite corporal a diario es casi obligatorio. Lo ideal es hacerlo dos veces al día (por la mañana y por la noche), y especialmente justo después de la ducha, cuando la piel está húmeda y los poros más abiertos. Usa cremas antiestrías o lociones ricas en ingredientes nutritivos (vitamina E, manteca de karité, centella asiática, etc.) que ayuden a regenerar la piel. Los aceites naturales, como el aceite de almendras dulces, son muy recomendados ya que aportan ácidos grasos y vitamina E a la piel, mejorando su elasticidad y favoreciendo la regeneración de las fibras. También son populares el aceite de rosa mosqueta y el aceite de coco por sus propiedades reparadoras. Lo importante es no dejar que tu piel se reseque; una piel bien hidratada resiste mejor el estiramiento.
- Masajes circulares en zonas propensas: Al aplicar tu crema o aceite antiestrías, tómate unos minutos para masajear con movimientos circulares suaves las áreas más vulnerables (vientre, caderas, muslos, pechos). Estos masajes estimulan la circulación sanguínea local y mejoran la absorción del producto. Además, son un momento agradable para conectar con tu bebé mientras acaricias tu pancita. Un buen riego sanguíneo aporta nutrientes a la piel y puede ayudar a que se mantenga más elástica.
- Exfoliación suave periódica: Exfoliar la piel de tu cuerpo una vez por semana (o cada 10 días) ayuda a eliminar células muertas y favorece la renovación celular. Al regenerarse mejor la piel, también se estimula la producción de colágeno nuevo. Usa exfoliantes suaves y naturales para no irritar (por ejemplo, un guante de crin suave, azúcar mezclada con aceite de oliva, o exfoliantes comerciales aptos para embarazadas). Después de exfoliar, aplica una buena hidratación ya que la piel absorberá mejor los activos.
- No olvides hidratarte por dentro: Como mencionamos en la sección de alimentación, beber suficiente agua es clave. La hidratación interna y la externa van de la mano para mantener la elasticidad de la dermis. Si tu cuerpo está bien hidratado, tu piel tendrá más capacidad de estirarse sin romper sus fibras.
- Evita factores que resecan la piel: Intenta no tomar baños o duchas demasiado calientes y prolongadas, ya que el agua muy caliente puede eliminar los aceites naturales de tu piel y dejarla más seca. Después de bañarte, seca la piel con toquecitos suaves en lugar de frotar con la toalla. Asimismo, es conveniente evitar la exposición directa al sol en las zonas propensas a estrías, ya que el sol reseca y daña la piel. Si vas a la playa o piscina, usa protección solar alta en el vientre y pecho, y mantén la piel bien hidratada luego.
- Usa ropa cómoda: La ropa muy ajustada puede causar roces en la piel estirada. Opta por prendas de algodón transpirables y de tu talla actual (¡no pasa nada por ir cambiando de talla durante el embarazo!). La ropa cómoda evitará picores y tirantez innecesaria en la piel. Si sientes comezón en la barriga (es común al estirarse la piel), en lugar de rascarte aplica crema o aceite para calmar la zona.
Sé constante con estos cuidados desde los primeros meses de embarazo. Cuanto antes empieces a hidratar y nutrir tu piel, mejor preparada estará para los cambios que vendrán. Y continúa con la rutina después del parto mientras la piel vuelve a su estado normal, ya que muchas estrías pueden aparecer o hacerse visibles al desinflarse la barriga. Piensa que estos minutos que dedicas a cuidarte también son una forma de relajarte y de conectar con tu cuerpo cambiante. Tu piel te lo agradecerá con creces.
Suplementos y nutrientes esenciales durante el embarazo
Además de una buena alimentación, la mayoría de los médicos recomiendan tomar vitaminas prenatales durante el embarazo. Un suplemento prenatal es básicamente un multivitamínico diseñado para cubrir las necesidades aumentadas de nutrientes en la embarazada (y así apoyar el desarrollo del bebé). Tomar una vitamina prenatal todos los días ayuda a llenar cualquier vacío nutricional que pueda quedar en la dieta. No sustituye a la alimentación saludable, pero actúa como un respaldo importante.
Algunos nutrientes esenciales que no pueden faltar durante el embarazo son:
- Ácido fólico (folato): Es quizás la vitamina más famosa en el embarazo, y por buenas razones. El folato (vitamina B9) ayuda a prevenir defectos del tubo neural en el bebé. Se recomienda empezar a tomar ácido fólico antes de la concepción y continuar en el primer trimestre. Se ha demostrado que los suplementos de ácido fólico reducen el riesgo de que el bebé nazca prematuro o con bajo peso, además de reducir significativamente malformaciones como la espina bífida. Por lo general, las vitaminas prenatales contienen la dosis necesaria (alrededor de 400-800 mcg al día, según indicación médica). También incorpora alimentos ricos en folato como vegetales de hoja verde, legumbres y cereales fortificados.
- Hierro: Durante el embarazo tu cuerpo necesita el doble de hierro que antes, ya que aumenta el volumen de sangre para suministrar oxígeno al bebé. El hierro es fundamental para producir hemoglobina (la proteína que llevan los glóbulos rojos) y prevenir la anemia. Si no obtienes suficiente hierro podrías sentirte muy fatigada, y una anemia grave aumenta el riesgo de parto prematuro. Las prenatales suelen incluir hierro, pero además consume alimentos ricos en este mineral: carnes magras, pollo, pescado, lentejas, espinacas, etc. Combina fuentes vegetales de hierro con vitamina C (ej. lentejas con un chorrito de limón) para mejorar su absorción. Tu médico controlará tus niveles de hierro y te indicará si necesitas un suplemento extra.
- Calcio: Imprescindible para la formación de los huesos y dientes del bebé, así como para proteger tu propia masa ósea. Si no ingieres suficiente calcio, tu cuerpo lo tomará de tus reservas (huesos), debilitándolos. Las mujeres embarazadas necesitan alrededor de 1000 mg de calcio al día. Lo obtienes de lácteos (leche, queso, yogur), bebidas vegetales enriquecidas, tofu, almendras y verduras de hoja verde. Muchas prenatales incluyen algo de calcio, aunque a veces no la cantidad completa, por lo que la dieta es clave. Combina calcio con vitamina D para su correcta absorción.
- Vitamina D: Ayuda a fijar el calcio en los huesos y desempeña un papel en el sistema inmunitario. La vitamina D se obtiene por síntesis en la piel con la luz solar y en menor medida de la dieta (pescados grasos, huevos, lácteos fortificados). Muchas embarazadas presentan deficiencia de vitamina D, por lo que a veces el médico recomienda un suplemento específico. Mantener niveles adecuados de vitamina D puede beneficiar tanto tu salud ósea como la de tu bebé.
- Omega-3 DHA: Este ácido graso omega-3 es importante para el desarrollo del cerebro y los ojos del bebé. Se encuentra en pescados azules y algunos frutos secos y semillas. Si no consumes suficiente pescado, pregunta a tu médico si debes tomar un suplemento de DHA. Muchas vitaminas prenatales de alta calidad ya lo incluyen.
- Otros nutrientes: Magnesio (ayuda a disminuir calambres y contribuye al desarrollo fetal), yodo (esencial para la tiroides de mamá y el desarrollo neurológico del bebé), vitamina B12 (especialmente para madres vegetarianas/veganas), y colina (importante para el desarrollo cerebral) son ejemplos de otros nutrientes a tener en cuenta. Un buen suplemento prenatal generalmente cubrirá estos requerimientos, pero siempre revisa la etiqueta y consulta cualquier duda con tu profesional de salud.
Consejo: No tomes ningún suplemento o hierba por tu cuenta sin consultarlo con el médico. Algunas vitaminas en exceso pueden ser perjudiciales (por ejemplo, demasiada vitamina A preformada puede causar problemas). Las necesidades varían según cada mujer, así que sigue las indicaciones profesionales. Si llevas una dieta muy específica (como vegana) o tienes embarazos múltiples, podrías necesitar ajustes especiales.
En general, combinando una dieta nutritiva con tu vitamina prenatal diaria, estarás proporcionando a tu cuerpo y a tu bebé todo lo necesario. Te sentirás más tranquila sabiendo que cuentas con los nutrientes esenciales para afrontar el embarazo y el parto de la mejor manera posible.
Técnicas de relajación y respiración
Preparar tu cuerpo también incluye entrenar tu respiración y capacidad de relajación. Durante un parto natural, saber mantener la calma y respirar correctamente puede ayudarte a manejar el dolor de las contracciones y favorecer el progreso del trabajo de parto. Por eso, es muy útil practicar con antelación algunas técnicas de relajación y respiración que luego podrás aplicar cuando llegue el momento.
Algunas técnicas recomendadas son:
- Respiración profunda y rítmica: Consiste en inhalar lentamente por la nariz llevando el aire hacia el abdomen (respiración diafragmática) y exhalar suavemente por la boca. Practica inhalar en 4 tiempos y exhalar en 6 u 8 tiempos, por ejemplo. Esto ayuda a oxigenar bien a tu bebé durante cada contracción y a que tú te mantengas centrada. Durante el parto, las respiraciones profundas entre contracciones permiten que ambas recuperen oxígeno y preparan para la siguiente contracción.
- Técnicas de relajación muscular: Puedes ensayar la relajación progresiva, que consiste en tensar y soltar distintos grupos musculares para reconocer la diferencia entre tensión y relajación. También la meditación guiada o visualizar mentalmente un lugar tranquilo puede calmar tu mente. Estas prácticas reducen la producción de hormonas del estrés y aumentan tu sensación de control. Si aprendes a soltar la tensión muscular, podrás evitar agotarte durante el parto.
- Yoga y estiramientos con respiración: El yoga prenatal, además de ejercicio, entrena la conexión entre cuerpo y mente. Muchas posturas de yoga incluyen indicaciones para coordinar movimiento con respiración. Esto te enseña a concentrarte en la respiración aún en situaciones incómodas, habilidad valiosa durante las contracciones. Incluso simplemente hacer estiramientos suaves mientras respiras profundamente puede servirte como entrenamiento de relajación.
- Hipnoparto o mindfulness: Son técnicas más específicas que algunas mujeres encuentran útiles. El hipnoparto utiliza audios de relajación profunda, afirmaciones positivas y auto-hipnosis para crear una sensación de calma y seguridad. Por su parte, el mindfulness (atención plena) te enseña a estar presente en el aquí y ahora, aceptando las sensaciones sin dejar que el miedo se apodere. Se ha visto que pensamientos positivos y un estado de relajación permiten a la mujer sentirse más segura, eliminando estrés y miedo, lo que a su vez la ayuda a aceptar mejor el dolor y a llevar un parto más llevadero. Estas técnicas pueden requerir práctica (existen cursos y libros al respecto), pero muchas mamás refieren que les fueron muy beneficiosas.
Lo importante es practicar regularmente la técnica que elijas, para que en el momento del parto surja de forma natural. Puedes dedicar unos minutos al día a hacer ejercicios de respiración o relajación, preferiblemente en un lugar tranquilo. Algunas parejas practican juntas: tu pareja puede aprender a guiarte en la respiración o a darte masajes relajantes durante el trabajo de parto (por ejemplo, masaje lumbar durante las contracciones).
Durante el parto, recuerda los fundamentos: respira (no contengas el aire, busca un ritmo constante), relaja los hombros y la mandíbula (soltar la mandíbula ayuda a relajar el resto del cuerpo), y concéntrate en una contracción a la vez. Con la preparación adecuada, estas técnicas se convertirán en tu ancla de tranquilidad en medio de la intensidad del nacimiento.
Importancia del apoyo emocional y profesional durante el embarazo
No estás sola en esta aventura: contar con un buen apoyo emocional y el acompañamiento de profesionales de confianza puede marcar una gran diferencia en cómo vives tu embarazo y parto. Sentirte acompañada, comprendida y respaldada te dará más seguridad y reducirá el estrés, lo cual beneficia tanto a la mamá como al bebé.
Durante el embarazo, es normal tener dudas o altibajos emocionales. Rodéate de personas que te brinden ánimo y escucha: tu pareja, familiares, amigas que ya son madres o incluso grupos de apoyo con otras embarazadas. Compartir lo que sientes y resolver tus inquietudes puede aliviar mucha ansiedad. Si en algún momento sientes ansiedad intensa o tristeza, no dudes en mencionárselo a tu médico; el apoyo psicológico especializado (como terapia o grupos) puede ayudarte a manejar estos sentimientos y prevenir problemas de salud mental tras el parto. Estudios han encontrado que brindar apoyo psicológico durante el embarazo reduce significativamente la ansiedad y el riesgo de depresión posparto en las mamás. ¡Pide ayuda cuando la necesites, eso también es parte de cuidarte!
En cuanto al momento del parto en sí, diversos estudios indican que tener acompañamiento continuo durante el trabajo de parto mejora los resultados. El apoyo continuo puede darlo una doula, tu pareja, un familiar o una matrona dedicada: el papel de esta persona es estar a tu lado todo el tiempo, brindándote aliento, calma, ayuda física (masajes, ayudarte a cambiar de posición, etc.) e información. Este acompañamiento constante aumenta tu sensación de control y confianza en tu capacidad para dar a luz. Como resultado, las mujeres con buen apoyo emocional durante el parto suelen requerir menos intervenciones médicas (menos analgesia, menos cesáreas o partos instrumentales) y tienen partos naturales más satisfactorios, incluso más cortos en duración. También se sienten más seguras acerca de la experiencia vivida. En resumen, el apoyo emocional no solo reconforta, ¡puede influir positivamente en el desenlace del parto!
Por ello, es muy valioso que desde el embarazo planifiques quién te acompañará en el parto. Habla con tu pareja u otra persona de confianza sobre cómo te puede ayudar ese día: a veces solo tener a alguien agarrándote la mano y recordándote que “lo estás haciendo muy bien” es suficiente para llenarte de fuerza. Considera la opción de contratar una doula si te es posible; las doulas son profesionales no médicas entrenadas específicamente para brindar apoyo emocional y físico continuo durante el parto y el posparto. Su presencia ha demostrado reducir la ansiedad materna y favorecer partos naturales.
Asimismo, confía en tu equipo médico (ginecólogo/a, matrona). Comunícales tus preferencias en tu plan de parto, pregunta todas tus dudas en las consultas prenatales y deja que te guíen con su experiencia. Sentirte respetada y escuchada por los profesionales te dará tranquilidad. Un entorno donde te sientes segura, con personas cariñosas y capacitadas, facilita la liberación de oxitocina (la hormona que impulsa el trabajo de parto) y en general promueve un parto más llevadero.
En conclusión: preparar tu cuerpo para un parto natural y prevenir estrías es una tarea integral. Incluye alimentarte bien, moverte y hacer ejercicio moderado, cuidar y mimar tu piel, nutrirte con las vitaminas necesarias, practicar cómo relajarte y rodearte de apoyo positivo. Cada embarazo y cada cuerpo son diferentes, así que ve adaptando estos consejos a tus necesidades y recomendaciones médicas. Lo importante es que te sientas cómoda, fuerte y acompañada en esta hermosa etapa. Confía en tu cuerpo –que está diseñado para gestar y parir– y también en tu capacidad para afrontar los desafíos. Disfruta tu embarazo, cuídate mucho y recuerda que cada pequeño hábito saludable que adoptes hoy es un regalo para ti y tu bebé mañana. ¡Tú puedes, mamá! 🥰