Endometriosis: una historia personal para entender una condición que afecta a millones de mujeres

November 24, 2025
Escrito Por Johanna Santos

Me apasiona hacer ejercicio y escribir sobre mis experiencias, especialmente aquellas que han marcado mi vida como mujer y como madre.

Por Johanna

El Dolor que No Era “Normal”

Soy Johanna, y si soy honesta, me tomó casi cuarenta años entender qué demonios estaba pasando con mi cuerpo. Durante décadas, mi periodo era sinónimo de quedarme paralizada, con dolores tan horribles que a veces me daban náuseas o escalofríos. Crecí escuchando lo mismo que la mayoría de las mujeres: “A algunas nos duele más, aguanta, es normal ser mujer.”

Así que lo normalicé. Seguí con mi vida, tomando pastillas, pero por dentro era una batalla mensual agotadora.

La cosa cambió a los 39 años. No fue un dolor peor; fue la frustración. Estaba harta de que me dijeran “estrés” o “cólicos fuertes”. Cuando el especialista finalmente me dio la palabra—Endometriosis—sentí una mezcla de alivio, pero también una rabia tremenda por todos esos años perdidos. En ese momento, supe que mi historia tenía que contarse, para que otra mujer no perdiera tanto tiempo como yo.

Endometriosis 101: Entendiendo la Condición

Una mujer con endometriosis
Una mujer con mucho dolor por el endometriosis

Al fin tenía una explicación. El diagnóstico médico, aunque técnico, me dio una claridad inmensa. La Endometriosis ocurre cuando un tejido similar al que recubre el útero (el endometrio) crece fuera de él. Cada mes, ese tejido reacciona a tu ciclo menstrual, inflamándose y provocando dolor.

Comprendí que mis dolores no eran una señal de debilidad o que yo estaba “exagerando”. Eran una señal de un problema real. Desde entonces, mi misión ha sido aprender todo lo que pueda para poder compartir información y ayudar a otras.

🚩 Señales de Alarma: Los Síntomas que Ignoramos

Si miro hacia atrás, los síntomas estaban clarísimos, pero yo los confundía con la vida cotidiana. Más allá del dolor menstrual intenso (que ya era un indicador), estas fueron las señales que ignoré por años:

  • Dolor “Corrido”: El malestar no se quedaba en el vientre bajo. Se extendía a la parte baja de la espalda y las caderas. Había días en que caminar o sentarme era un verdadero desafío.

  • Dolor Persistente: No era solo durante la regla; el dolor comenzaba varios días antes y seguía molestando incluso después de que terminaba mi periodo.

  • Fatiga Crónica: Estaba agotada todo el tiempo, incluso si había dormido bien. Era un cansancio que no se iba con el café.

  • Problemas Digestivos: Molestias estomacales, hinchazón y dolor al ir al baño durante el ciclo, que yo asumía eran solo un “malestar estomacal” cualquiera.

El mayor error fue asumir que esto era lo normal. Por eso insisto: si identificas estos patrones, no los ignores.

❓ ¿Por Qué Tarda Tanto el Diagnóstico?

Algo que me impactó es que la Endometriosis puede empezar desde la adolescencia. La razón de que muchas no recibamos un diagnóstico temprano es terriblemente simple: el dolor se normaliza.

Sin embargo, esa idea de que “te duele porque es normal” hace que niñas y mujeres sigan sufriendo ciclos sin que nadie las revise a fondo. Yo misma inicié mis periodos dolorosos muy joven, y nunca recibí una explicación real hasta casi tres décadas después.

Si esta información llegara antes, las mujeres podrían buscar ayuda de forma más insistente y evitaríamos tantos años de sufrimiento innecesario.

Evaluando Opciones: Cirugía vs. Manejo Hormonal

Doctor in the surgery room
A doctor in the surgery room getting ready

Al escuchar las alternativas de tratamiento, sentí incertidumbre, pero también la esperanza de recuperar mi vida. El médico me explicó que el tratamiento para la Endometriosis depende de la gravedad y de las metas personales (como la fertilidad).

Las opciones principales eran:

  1. Medicamentos Hormonales: Buscan controlar el dolor y regular los ciclos. No eliminan la Endometriosis, pero pueden ayudar a gestionar los síntomas.

  2. Cirugía (Laparoscopia): Se recomienda para eliminar el tejido que está fuera de lugar. Aunque no siempre garantiza que no reaparezca, brinda un gran alivio del dolor.

Tomar la decisión es muy personal. Yo necesité entender cada detalle —los pros, los contras, el futuro— para sentirme segura antes de elegir mi camino.

🌿 Mis Estrategias para Vivir con Endometriosis (Sin Cirugía)

Decidí que, por ahora, quería explorar el manejo de mis síntomas sin pasar de inmediato por el quirófano. Fue un proceso de aprendizaje, pero encontré varias maneras de sobrellevar los síntomas:

  • Escuchar mi cuerpo: Dejé de ignorar la fatiga extrema. Empecé a ajustar mi agenda y permití descansos cuando el dolor escalaba.

  • Alimentación con Consciencia: No hay una “dieta mágica,” pero reducir alimentos que me inflamaban (como ciertas grasas o azúcares) y comer más limpio hizo una diferencia notable en la hinchazón.

  • Mi mejor amiga: la almohadilla térmica: Una bolsa de agua caliente en el abdomen y la espalda baja se convirtió en mi herramienta esencial en los momentos críticos.

  • Pedir ayuda: Lo más valioso fue darme permiso de no ser fuerte todo el tiempo. Abrirme y hablar con mi familia y amigos sobre cómo me sentía redujo la carga emocional.

💖 Un Mensaje Final: No Normalices tu Dolor

Si algo me gustaría que otras mujeres se lleven de mi historia es esto: el dolor intenso no es normal.

La Endometriosis puede pasar desapercibida por años, pero tú mereces un médico que te escuche de verdad. Yo tardé demasiado en recibir una respuesta. Si hubiera entendido antes que mi dolor no era “lo que toca por ser mujer,” habría insistido mucho más.

Con conocimiento, el apoyo médico adecuado y mucho autocuidado, es totalmente posible enfrentar esta condición y recuperar tu bienestar.

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¿Te Identificas?

  • ¿Llevas años con un dolor que te dicen que es “normal”?

  • ¿Has faltado al trabajo o a eventos por cólicos que te dejan KO?

¡Busca una segunda opinión! Tu bienestar lo vale.

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