¿Cómo se Prepara el Cuerpo para el Parto Natural?

Es increíble como el cuerpo de una mujer atraviesa muchos cambios a medida que avanza su embarazo. Los cambios reflejados durante los primeros meses son lo más notorios, pues crece su vientre a medida que se desarrolla el feto, aumenta el tamaño de los senos, las caderas se ensanchan y muchas otras transformaciones, desconociendo lo que ocurre internamente en su cuerpo, ya que, al estar constantemente bajo control médico, normalmente confían en las indicaciones de su doctor. 

El último mes viene acompañado de los cambios más necesarios para poder dar paso a un parto natural, ese por el cual todas las madres quieren atravesar debido a lo beneficioso y poco riesgoso que resulta para ella y su bebé en comparación de un parto asistido o una cesárea

Cuando ya estamos en la víspera del trabajo de parto el cuerpo de la mujer empieza a experimentar pequeños cambios o señales que dan indicios de que el momento está cerca o que preparan a su organismo para entrar en labor. 

Sigue leyendo para que conozcas todo lo que cambia o se produce en tu cuerpo cuando está cerca la llegada de tu hijo a este mundo.

Preparar el Cuerpo para un Parto Natural

¿Qué sucede en el cuerpo de la madre en la víspera de un parto natural?

Entre menos días faltan para el trabajo de parto, la madre notará algunos cambios o manifestaciones en su cuerpo para este gran evento. Estos cambios pueden llegar a ocurrir semanas o días antes de que inicie la labor de parto, las manifestaciones más comunes de que indican que el momento del parto está muy cerca son:

La caída

Especialmente en las mujeres que están dando a luz por primera vez, el feto puede comenzar a caer hacia la pelvis semanas antes del parto. Debido a esto la madre podrá sentir un aumento de presión en la vejiga. No todo es dolor, al ocurrir esto, notará que su útero se encuentra más abajo en su abdomen pudiendo así respirar más fácilmente y se sentirá mucho más cómoda.

Hormonas

El aumento de hormonas como el estrógeno y la relaxina, inician la remodelación de los tejidos blandos, cartílagos y ligamentos. Ciertas uniones del esqueleto se expanden o aumentan su elasticidad para poder procesar el trabajo que representa un parto natural. 

La relaxina es secretada al inicio del embarazo por el cuerpo lúteo y a su término por la placenta. La relaxina secretada en la placenta aumenta la elasticidad de los ligamentos pélvicos, y otras estructuras, permitiendo la expansión de la salida pélvica para el parto. También interviene en la dilatación del cuello uterino durante el trabajo de parto.

Justo al final de la gestación, los niveles de progesterona disminuyen considerablemente para fomentar las contracciones uterinas progresivamente hasta completar el trabajo de parto. El aumento de los niveles de estrógeno y la disminución de los de progesterona permiten que el miometrio sea más sensible y se contraiga con mayor facilidad.

Desde unos días antes de empezar en trabajo de parto la oxitocina y las prostaglandinas se empiezan a producir en mayor cantidad para que comiencen a estimular las contracciones uterinas, que cada vez serán más fuertes y dolorosas, y se aumente la fuerza contráctil uterina. 

Si los niveles de prostaglandina y oxitocina no son lo suficientes para que las contracciones en el trabajo de parto avancen no será posible un parto natural normal y será necesario estimularlo, es decir, realizar un parto asistido. Si ambas maneras no son posibles se deberá recurrir a una cesárea para evitar poner en riesgo la integridad de la madre y el niño. 

Dilatación cervical

Para que el parto natural o parto vaginal se dé naturalmente, el cuello uterino deberá dilatarse o expandirse hasta unos 10 cm de diámetro para poder permitir la salida el bebé. La dilatación puede comenzar incluso días antes de empezar el trabajo de parto y será algo muy lento, pero llegado el momento el cuello uterino empezará a dilatarse mucho más rápido. Cada mujer es distinta y cada parto también, por eso la dilatación puede darse en días, horas o apenas minutos de iniciada.

Contracciones

Durante su embarazo y posterior trabajo de parto las mujeres comienzan a sentir contracciones que son movimientos del útero para favorecer la expulsión del bebé. Existen dos tipos de contracciones, las verdaderas que son las que suceden durante el trabajo de parto y cambian la forma del cuello uterino, y las falsas contracciones o contracciones Braxton-Hicks que son contracciones peristálticas débiles e irregulares, que no cambian la forma del cuello uterino, y se dan antes del trabajo de parto. Cuando el trabajo de parto está cercano, la frecuencia y la fuerza con la que ocurren las contracciones de Braxton-Hick aumentan, lo cual podrá resultarle incomodo a la madre.

Hinchazón

Muchas mujeres desarrollan una leve hinchazón en la cara, manos o tobillos en algún momento del embarazo, pero a medida que se acerca la fecha del parto, la hinchazón se vuelve mucho más notoria. 

Es vital que la madre evite tomar cafeína o comidas muy saladas para poder prever esto, así como también aumentar la cantidad de líquido ingerida diariamente. 

Aumento de peso

En los últimos momentos del embarazo las mujeres suelen aumentar de peso, pero no te preocupes porque la mayoría de este peso corresponde a que el bebé está terminando de desarrollarse, alistándose para su nacimiento. 

Expulsión de secreción mucosa

Durante su embarazo una sustancia conocida como tapón mucoso, se adhiere a su cuello uterino con el fin de proteger al útero de posibles infecciones. Este tapón puede desaparecer a medida que su cuello uterino comienza a borrarse y dilatarse iniciando así la labor de parto. 

Al no estar el tapón empiezan a salir mucosidades de la vagina, que luego se tornan más líquidas y sanguinolentas cuando al entrar en labor de parto se rompe la fuente. No se preocupe, las probabilidades de infectarse por la pérdida del tapón mucoso a estas alturas del embarazo son realmente bajas.

Sangrado

Cuando comienzan a ocurrir los cambios en el cuello uterino, además de expulsar secreción mucosa, la madre puede expulsar algo de sangre por su vagina. No hay de qué alarmarse, esta sangre proviene de pequeños capilares rotos en su cuello uterino y del desprendimiento de membranas. Pero el sangrado es signo de que el cuerpo de la mujer y el bebé ya tienen todo preparado y casi listo para el nacimiento.

Estas y muchas otras manifestaciones ocurren en el cuerpo de madre anunciándole o preparándola que pronto traerá al mundo a su hijo. También es probable que la madre se sienta más cansada en las últimas semanas, pues las noches de sueños se verán afectadas debido a todos procesos que está llevando su cuerpo para poder prepararse para el parto natural.

Igualmente es común que, faltando poco tiempo para el parto, la madre sienta ansiedad y preocupación debido a lo que representa el parto natural; sin embargo, no tiene por qué temer, ya que su cuerpo ha logrado desarrollarse de manera tal que el proceso de parto es una función más del mismo.

Lo recomendable es que te documentes y conozcas lo que es normal que pase en tu cuerpo para que estés preparada cuando se manifieste ese nuevo cambio o signo de preparación corporal para el parto natural, o que acudas con tu doctor para que él pueda esclarecer las dudas que tengas en el momento y puedas disfrutar de esta maravillosa experiencia en su totalidad y sin preocupaciones